Testimonios

Logo AyudasJUAN CARLOS VIVEROS – Buenaventura

 Juan Carlos un joven de 21 años nos cuenta que a los 11 días de nacido se quemó su cuerpo cuando se prendió un toldillo.  Su brazo derecho, su mano y su rostro fueron afectados. Su primer tratamiento lo recibió en Pasto hace 4 años y se ha sometido a cirugías en su cara.

 

En las noches escuchaba LaMega del pacifico y se quedaba hasta tarde. Escuchó a Sandra Tellez (paciente del Fundación del Quemado), quién tuvo un accidente similar y dejó el correo. Él la contactó y obtuvo los números de la fundación. Cuadraron todo para venir a Bogotá para hacerse una cirugía en su brazo derecho con la Fundación del Quemado.

Juan Carlos cuenta que al llegar a la fundación en septiembre del 2015 recibió un buen trato y se sentía feliz. Todo el personal era muy amable y la colaboración de cada uno de los empleados que conforman la fundación era asombrosa. Además conoció gente que había sufrido quemaduras como las de él.

“La fundación se encarga de darle felicidad a una persona, una forma de brindar apoyo a quiénes no cuentan con los recursos para mejorarse de una quemadura. Busca ayudar a todos sin nada a cambio. Poder mejorar mi rostro y mi brazo es mejorar mi vida. Es una familia donde uno se siente bien, no hay rechazos y te tratan bien.”

Juan Carlos, luego de tener una juventud difícil y ser desplazado por los paramilitares, decide unirse a Dios y actualmente hace parte de un grupo de oración y además trabaja como mensajero en una de las zonas rojas más peligrosas del país.

“La vida es muy bonita pero hay que vivirla al lado del señor porque aparte de Él no somos nadie, no somos nada, podemos tener todo pero si no estamos con Cristo somos vacíos. Lo material no es suficiente para nosotros. Todo esto después pasará. En este mundo se sufre pero también se goza.”

 

JUNIOR ALFREDO RODRIGUEZ SANCHEZ – Bogotá

Junior Alfredo Rodríguez Sánchez, un estudiante de comunicación social de 25 años y amante del futbol, cuenta como a sus 5 años se quemó su cara.

Me quemé con gasolina. Esa noche mí madre estaba enferma, mi padre tenía que hacer la comida. Yo tenía demasiada hambre y mi papa no me quería dar comida. Estaba a oscuras y prendí el fosforo y el galón de gasolina estaba abierto y me chorreo gasolina.  Al prender el fósforo, el tanque se prendió y alrededor del fogón. Mi padre reaccionó y salió corriendo. Luego se devolvió, me sacó y empezó con una sábana a quitarme el fuego”

Luego de quemarse su cara, Junior empezó a someterse a cirugías en el hospital Simón Bolívar.  Años después conoció la Fundación del Quemado. Fue uno de los primeros pacientes en ser atendidos por la fundación. “Uno como paciente es muy tímido. Llega uno con mucha inseguridad. Las secuelas no solo lo marcan a uno físicamente sino que lo apartan o lo cohíben de muchas cosas. Uno mismo se crea el estigma”

Luego de someterse a múltiples cirugías para reconstruir su cara y cuerpo, Junior se siente muy satisfecho y agradecido por la ayuda que le brindó la fundación para mejorar su aspecto físico y para salir adelante.

“La fundación es mi segundo hogar, ha significado una gran ayuda para mi futuro. Me han colaborado a cumplir mis metas, a crecer como persona y a concientizarme. Enriquecerme de las experiencias de las otras personas que han sufrido quemaduras es sin lugar a duda una experiencia de vida. Hoy en día trabajo para la fundación y me siento muy agradecido con ellos”.

Junior finaliza diciendo que su trabajo como mensajero de la Fundación lo hace muy feliz y lo ayuda a cumplir su sueño de estar estudiando Comunicación Social en la Universidad Uniminuto.  Además dice que la Dra. Linda es una persona con un corazón muy grande y es un verdadero ejemplo a seguir.

 



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